Dra. Constanza Rangel
Fundadora del Centro de Estudios Psicoanalíticos
y de la Asociación de Psicoanálisis y Psicología SocialFebrero, 2012
Nuestra cultura está viva, va configurando representaciones y espacios que hacen nuestro mundo, con sus propios significados que fluyen consciente e inconscientemente. Estos espacios se denotan por creencias, imágenes, sentimientos / afectos y acciones. Se concretan en instituciones determinadas, moldeando nuestras subjetividades.
Las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, no han estado ajenas a este proceso. Así ha surgido el espacio virtual, y en casi todos los ámbitos humanos. La educación está siendo redefinida de acuerdo con él, con nuevos procesos para el aprendizaje.
Necesitamos –aunque hay quienes no lo consideran así- y tenemos ya una nueva organización y dinámica de centros educativos, a distancia y en red, así como nuevos escenarios, instrumentos y métodos para los procesos educativos.
La psicología no ha estado ajena, ya se han desarrollado interesantes experiencias, ahora nos atrevemos al estudio y aprendizaje de los fenómenos grupales. Hermoso y gran desafío, nos permitimos abordar “subirnos” a la dinámica del cambio, siempre con la claridad de que la mediación tecnológica no puede trascender a la humana, y es humana por principio, por lo que requiere también, no sólo de nuevos procesos educativos sino de una nueva aproximación que conserve el respeto por la ética humano y promueva el desarrollo de las personas.
Nos manifestamos en nuestra ciudadanía de la Sociedad de la Información, o más aún del conocimiento. Suscribimos el informe de la UNESCO[1]:
“En las sociedades del conocimiento, los valores y prácticas de creatividad e innovación desempeñarán un papel importante –aunque sólo sea por su capacidad de poner en tela de juicio los modelos existentes– para responder mejor a las nuevas necesidades de la sociedad. La creatividad y la innovación conducen asimismo a promover procesos de colaboración de nuevo tipo que ya han dado resultados especialmente fructíferos.
El acceso universal a esos escenarios y la capacitación para utilizar competentemente las nuevas tecnologías se convierten en dos nuevas exigencias emanadas del derecho a que cualquier ser humano reciba una educación adecuada al mundo en el que vive.”
[1]Informe Mundial de la UNESCO. Hacia las sociedades del conocimiento
2005 París: Ediciones de la UNESCO.
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