La humanidad ha dedicado toda su historia a innumerables esfuerzos para comunicarse, (desde siempre), ya sea con gestos, mímicas, sonidos, gráfica, en realidad de diversas formas, hasta con el silencio y la mirada (si esa mirada matara…Que mirada más fría...Dice más una mirada que mil palabras). Hoy en día, en un mundo globalizado (aunque las grandes diferencias prevalecientes, nos llevan a una semi-globalización) y con los avances de la ciencia y la tecnología, la comunicación se hace cada vez más rápida (radio, TV, teléfono, fax, internet, satélites, celulares, y muchas otras herramientas) y más importante. Como es de suponer, esto acarrea nuevos retos y hasta nuevos problemas, como la calidad, la eficacia, la efectividad y la asertividad.
La comunicación es necesaria e inevitable dado que aun en su ausencia, estamos comunicando algo. Podemos dejar de realizar una serie de actividades en nuestras vidas, pero jamás lograremos dejar de comunicarnos. Siempre de alguna forma estamos en comunicación, y es interesante como el avance tecnológico permite demostrar que una persona en estado de coma, sigue percibiendo la comunicación, de esto han dado testimonio personas que han logrado sobrevivir y por ende salir de ese estado.
La comunicación es la piedra angular en las organizaciones de todo tipo, la interacción de sus miembros con clientes, familiares, amigos, conocidos, proveedores, aliados, etc., y es por ello que la comunicación asertiva adquiere cada vez más importancia. Es posible evaluar el nivel del progreso de un grupo a través de la capacidad que tiene sus líderes de desarrollar una comunicación asertiva con el 100% de sus integrantes, en esto reside el éxito o el fracaso, la eficiencia y la eficacia y puede convertirse en un tema de vida o muerte, la historia de la humanidad está llena de testimonios, que dan fe de las premisas anteriores. Dicen los expertos (Covey, Maxweel, Cornejo, Goleman, entre otros muchos), que el 80% de los problemas en cualquier tipo de organización, (familia, deporte, iglesia, laboral), gira alrededor de la comunicación.
Es por esto que le apuntamos en este escrito a este tema, sobre todo por la trascendencia en un mundo de cambios constantes y acelerados. Existen numerosas definiciones de Asertividad, es una palabra de moda que suena a novedad y que, en efecto, designa un enfoque muy moderno y dinámico. Neiger apuntaba lo siguiente: “La interacción asertiva ideal es aquella en la que los participantes acaban sintiéndose mejor que antes”. S. Neiger y E. Fullerton.
La palabra proviene del latín asserere, asser tum (Aserción) que significa afirmar. Así pues, asertividad significa afirmación de la propia personalidad, confianza en sí mismo, autoestima, aplomo, fe gozosa en el triunfo de la justicia y la verdad, vitalidad pujante, comunicación segura y eficiente.
La asertividad puede ayudarnos mucho a mejorar nuestra comunicación, a facilitar nuestra interrelación con las personas, a disminuir el estrés, y a que el grupo evolucione. La asertividad es una conducta que puede resumirse (y también es una decisión) como un comportamiento mediante el cual defendemos nuestros legítimos derechos sin agredir ni ser agredidos.
En un principio, la asertividad fue concebida como una característica de la personalidad. En esos términos se pensó que algunas personas eran asertivas y otras no. Años más tarde, basados en la observación en la cual la mayoría de las personas podían ser asertivas en algunas circunstancias y poco o nada en otras, Wolpe y Lazarus, nos guían con el concepto “La asertividad es la expresión de los derechos y sentimientos personales”.
Como un pilar fundamental en la comunicación asertiva se podría señalar que esta se dirige a la defensa de los derechos propios de modo tal que no se violen los ajenos. La persona asertiva, consigue expresar sus gestos o comunicación Kinesica (Paul Ekman nos dice que la Kinessia es la comunicación asertiva que nos permita aprovechar el 93% de la comunicación no verbal y el 7% verbal) e intereses de forma espontánea, mirar siempre a la cara de la otra persona, permanecer atentos, lograr hablar de sí mismo sin vergüenza, aceptar los halagos sin incomodidad, discrepar sin miedo, saber decir que no, pedir aclaraciones de las cosas. La persona asertiva siente una gran libertad para manifestarse, para expresar lo que es, lo que piensa, lo que siente y quiere, sin lastimar a los demás. (Es empático). Es capaz de comunicarse con facilidad y libertad con cualquier persona, sea ésta extraña o conocida y su comunicación se caracteriza por ser directa, abierta, franca y adecuada. El asertivo, logra en todas sus acciones y manifestaciones, respetar a todos los demás sin dejar de respetarse a si mismo y acepta sus limitaciones, teniendo siempre su propio valor, y desarrolla su autoestima; es decir, se aprecia y acepta tal como es.
“La conducta asertiva se funda en el respeto: el respeto a uno mismo, a los demás y al sistema de valores de cada uno”. Cotler y Guerra.
Su vida tiene un enfoque activo, pues sabe lo que quiere y trabaja para conseguirlo, haciendo lo necesario para que las cosas sucedan, en vez de esperar pasivamente a que éstos sucedan por arte de magia. Es más proactivo que activo. Acepta o rechaza, de su mundo emocional, a las personas: con delicadeza, pero con firmeza, establece quiénes van a ser sus amigos y quiénes no, de acuerdo a sus valores. Se manifiesta emocionalmente, es libre para expresar sus sentimientos. Evita los dos extremos: por un lado la represión y por el otro la expresión agresiva y destructiva. Logra incluso en mensajes no verbales mantener su comunicación asertiva, para esto las señales no verbales (Kinessia) tienen que ser congruentes con el contenido verbal.
Tratan de retroalimentarse en un intercambio mutuo de señales de atención y comprensión dependiendo, claro está, del tema de conversación y de los propósitos del mismo.
En resumen diríamos que ser asertivo es: reconocer el derecho a ser tratado con respeto, a tener y expresar los propios sentimientos y opiniones sin lesionar a los demás, a ser escuchado y tomando en serio, a establecer las prioridades y tomar sus propias decisiones, a ejercer el derecho a decir "NO" sin sentir culpa, a pedir lo que se quiere, dándose cuenta que también el interlocutor tiene derecho a decir "NO", a cambiar, a cometer errores, a pedir información y ser informado, a ser independiente, mientras no se violen los derechos de otras personas, a tener éxito, a gozar y disfrutar, a descansar, a superarse, y ayudar a los demás a encontrar su propio camino.
Los tipos de comunicador se han agrupado en cuatro tipos: El pasivo, este personaje, no sabe decir que no, no se respeta y consiguiente nadie lo respeta, todo el mundo lo atropella. El pasivo agresivo, tiene características del pasivo, sumándole además que se queja en el momento y con la persona no indicada. El agresivo, no respeta a los demás, lo que el piensa es lo único valido, su lenguaje corporal es congruente con su lenguaje verbal, logra su cometido pero por un periodo de tiempo tan pequeño que no vale la pena. Y el cuarto es el descrito anteriormente como el asertivo. Las personas no asertivas carecen a menudo de la habilidad para dominar los componentes verbales y no verbales apropiados de la conducta, y de aplicarlos conjuntamente, sin incongruencias. No existe una "personalidad innata" asertiva o no asertiva, ni se heredan características de asertividad.
Por lo general la persona con problemas de asertividad ha tenido experiencias altamente aversivas (de hecho o por lo que ha interpretado) que han quedado unidas a situaciones concretas. Los no asertivos son indecisos, no sabe cuándo ni cómo defenderse y permanece pasivo ante cualquier situación; si alguien le pega contestará: "disculpe". “La interacción asertiva es aquella que permite al individuo vivir sin estorbar la vida de los otros y viceversa. Ximena Orellana M.
La persona que tiene una comunicación inapropiada expresa lo que piensa que es correcto, pero lo hace en un momento inoportuno. Tal insensibilidad hacia los demás conduce frecuentemente a una conducta centrada en uno mismo y una falta de consideración del prójimo. Un hombre puede ser muy pasivo en la oficina y ser un tirano en su casa. O puede actuar asertivamente en el trabajo, en sus relaciones sociales y con sus hijos, y no ser, a pesar de ello, asertivo con su esposa.
La comunicación asertiva se puede desarrollar. Los beneficios que esta produce en cualquier ámbito son exponenciales a los resultados.
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